jueves, 19 de marzo de 2026
domingo, 8 de marzo de 2026
Un trago aparentemente inofensivo
- "Yo empecé bebiendo 0,0, pensaba que no pasaba nada, pero cuando me quise dar cuenta era capaz de beber 10, 12 y las que hicieran falta, igual que cuando estaba en activo, después, vino la recaída".
Pero una tarde de viernes, en la mesa con amigos, alguien puso frente a él una cerveza 0,0. Brillaba como si prometiera risas inocentes y libertad de decisión; el líquido dorado parecía susurrarle al oído. Fue entonces cuando se desató una batalla en su interior: Trató de recordar las advertencias de su terapeuta, los testimonios de sus compañeros, incluso vaciló un instante, pero fue como detener un huracán, la adicción ya había decidido por él. Apareció el autoengaño en forma de pensamiento: - "Es una cerveza 0,0 no me puede pasar nada, al fin y al cabo a mi me gusta su sabor". Abrió la lata con decisiones bebió con ahínco, el primer trago fue un abrazo engañoso. El sabor le recordó viejas risas falsas, noches interminables y secretos que su memoria creía superados. Aquella cerveza "sin alcohol" abrió una puerta hacía el sufrimiento, que él creía cerrada. Comenzó el carrusel de consumo y cayeron: 1,2,3..hasta que perdió la cuenta, y casi de forma inconsciente, sigilosa como es la adicción, se encontró con la primera cerveza con alcohol en su mano, era la ratificación de que el desastre había comenzado mucho tiempo atrás , con la ignorancia de las señales, que llevaban hacia el infierno de la recaída.
Al día siguiente, el amanecer llegó sin pedir permiso. La luz se filtró por la ventana como una acusación silenciosa, iluminando la habitación desordenada y el suelo manchado de vómitos, testigos mudos de la noche anterior. El aire olía a rancio y a derrota. Abrió los ojos con esfuerzo. La cabeza le latía como si alguien golpeara desde dentro, recordándole lo que había hecho. El estomago se retorcía, revuelto, traicionero, y tuvo que girarse de lado para no volver a vomitar. La boca seca, amarga, el cuerpo pesado, torpe, como si no le perteneciera. Entonces llegaron los pensamientos: La culpa, espesa, aplastándole; la derrota , clara y fría: Había recaído; El resentimiento, no hacía el alcohol, sino hacia sí mismo por haber creído que con ello; El odio hacía sí mismo, feroz y silencioso, por haberse traicionado una vez más; y la impotencia, esa sensación de saber el camino correcto y, aún así, haber tomado el equivocado. Se sentó en la cama, con la mirada perdida, incapaz de sostenerse por dentro. Todo lo aprendido parecía inútil. Todo el esfuerzo, desperdiciado en unas horas.
Pero mientras el sol terminaba de levantarse, algo distinto apareció entre aquel naufragio. No era fuerza, no era orgullo, era algo más pequeño y más honesto: La aceptación. Había recaído, sí, pero también sabía donde volver. Pensó en el grupo, en las sillas en círculo, en las miradas que no juzgan, en la voz de su terapeuta recordándole, que la recaída no borra el camino, solo lo interrumpe. Por primera vez, esa mañana, respiró hondo sin que doliera tanto. No se prometió grandes cosas, no juró que nunca fallaría, sólo se dijo, con humildad-"hoy empiezo otra vez el camino , pero con el aprendizaje de la experiencia". Volvería a la casilla de salida, con la cabeza gacha, pero con el corazón abierto. Día a día, sólo por hoy, porque , incluso, después de la peor noche, el amanecer seguía llegado, y con él, la oportunidad de intentarlo de nuevo.
martes, 31 de diciembre de 2024
Benditos Tronaos
Benditos tronaos, que ofrecéis, segundas, terceras, cuartas y quintas oportunidades a los que quedaron a merced de la parca, la muerte y pueden volver a volar.
Benditos tronaos, que mostráis el camino de la curación: Lleno de espinas, de luces, pero también de sombras, de dolor, de silencios insoportables, sin ambages, sin medias tintas, tan cruda como la adicción.
Benditos tronaos, que alimentáis el alma de los que perdieron toda esperanza y encuentran un rayo de luz en la asociación.
Y Benditos tronaos, cuyo egoísmo consiste en ayudar al que sufre una adicción, y sentiros plenos por ello.
¡ Feliz 2025 !
Paco López
domingo, 3 de noviembre de 2024
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
Con el paso del tiempo he llegado a la conclusión de que: "Cualquier tiempo pasado NO fue mejor, que el actual, más bien, fue nuestro tiempo de adolescencia o juventud, el que vivimos, y el mejor de todos los posibles para nosotros". En este sentido sesgamos en favor de nuestra época de juventud en detrimento de la sociedad, más reciente, y que ya no nos contempla como jóvenes. Uno de estos sesgos, que solemos omitir, es el que muestro en la ilustración, que acompaña a este texto. ¿Cuántos de los jóvenes de la época comprendida entre los 70s y los 80s fuimos fumadores pasivos a causa de nuestr@s maestr@s adictos al tabaco? Yo fui uno de ellos. Recuerdo que, en la mesa del profes@r había un gran cenicero de cristal, que iba, periódicamente, llenándose de colillas a medida que la jornada docente avanzaba y el humo se acumulaba en nuestros jóvenes pulmones. Evidentemente, No fueron un referente para prevenir la adicción al tabaco, en aquella época, pero es su descargo diré que, quizás, ni siquiera eran conscientes: Ni del daño que estaban provocando a la salud de aquell@s menores, entre los que me encontraba, ni del mal ejemplo, que daban a sus alumn@s, al normalizar el consumo de tabaco en espacios compartidos con menores.
Afortunadamente la prohibición de fumar en espacios públicos tales como: Hospitales, centros docentes, salas de teatro, cines...Se puso en marcha el 8 de Marzo de 1988. Dando fin a situaciones en las que, hoy día, nos llevaríamos las manos a la cabeza. Y es entonces cuando me asaltan preguntas del tipo: ¿Cuántos chavales de la época cayeron en la adicción al tabaco amparados en una supuesta normalización institucional y moral? ¿Cuántos de mis compañer@s acabaron adict@s al tabaco hasta el punto de deteriorar su salud de forma irreversible?¿Cuántas personas fueron informadas de patologías derivadas del consumo de tabaco, mientras el facultativo apuraba un pitillo?
Todo lo expuesto me hace pensar que: "Cualquier tiempo pasado no es mejor, que el actual, sino, más bien un tiempo del que debemos extraer lo bueno, pero también, de corregir y denunciar lo menos bueno y lo malo, simplemente para aprender del pasado y tratar de no repetir los errores cometidos"
viernes, 10 de mayo de 2024
Mi amigo Carlos
Mañana 11 de Mayo, el Ayuntamiento de Marbella, con buen criterio, ha decidido declarar ciudadano Honorífico a Carlos Vazquez, Mi presi, Mi amigo.


